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Superar el egoismo

30 de septiembre de 2012 Deja un comentario Go to comments

Querid@s Amig@s,

todos sabemos que como individuos dependemos de la colectividad. Todos
sabemos que la estabilidad de nuestros fundamentos individuales de vida se
basan en la estabilidad del colectivo. Todos sabemos que el colectivo es más
que la suma de sus integrantes y que el colectivo genera una nueva cualidad.

Sin embargo, la mayoría de gente se comporta como si estuviera sóla y no
existieran los demás. Este comportamiento crece cuando ocupan ciertos cargos
públicos, que les permiten administrar recursos públicos y sociales o cuando
han obtenido ciertos títulos “importantes”. Todas las instalaciones de la
administración pública gubernamental, de las instituciones educativas e
incluso de las estructuras comunales se nutren de ese patrón.

Durante nuestro proceso de socialización todos pasamos por la fase del
narcisismo. Esa fase es importante para el desarrollo de nuestra
personalidad, nuestro ego, nuestra auto-conciencia. A la edad de 5 a 7 años
ya debemos haber superado esa fase. Ya deberíamos haber reconocido que somos
parte de un todo y que necesitamos de la colectividad. Esto vale incluso
para un eremitaño. Aún cuando logramos disolver parcialmente nuestras
dependencias esclavistas de un sistema monetario y distributivo impuesto por
terceros, practicando el trueque directo, entoneces no obstante tenemos que
reconocer que nos entregamos a meras ilusiones.

Durante nuestro proceso de socialización adquirimos la racionalidad, aparece
la razón y la comprensión de la esencia de nuestra especie como tal y como
parte de la fauna planetaria. Cuestionamos las apariencias, reflexionamos
sobre la realidad y sus diferentes interpretaciones, reconocemos las
rupturas y contradicciones entre esas interpretaciones y su esencia real.
Entendemos que incluso nuestros padres son víctimas de la apariencia de las
ilusiones, que los “sabios” instancializados sólo producen idioteces, que
los principios de la estructuración social con todos sus reglamentos sólo
son el velo ideológico de su esencia.

A los expertos auto-proclamados los sometemos al cuestionamiento crítico. Un
ejemplo, Noam Chomsky, uno de sus apologistas, especialista en la
ofuscación. Sus disparates en cuanto a la “independencia de la justicia”,
siendo él un ciudadano norteamericano. Él sostiene que es imposible que el
gobierno estadounidense fue el autor de la destrucción de las Torres Gemelas
y de una parte del Pentágono. Una justicia independiente nunca ha existido,
no existe y nunca existirá. Justicia siempre es el derecho de clase, el
sistema de derecho de la clase dominante. Así que tanta ingenuidad por parte
de Chomsky nos da lastima, pero este hombre no sirve.

Hay un proverbio judío que dice “Cuando dos hacen lo mismo, no es lo mismo”.
No hay un derecho absoluto. Desde este punto de vista, cualquier intento de
construir un sistema de justicia “verdaderamente justo”, por más largo que
sea su catálogo de leyes, es una simple idiotéz. Las constituciones con 100,
400 o hasta más artículos no son más que un compromiso falso para guardar la
apariencia.

Otro ejemplo muy bueno es el israelita Uri Avnery. Se jacta de su amistad
con Arrafat y otros palestinos. Para él la NAKBA era un paso necesario para
la instalación del estado de Israel y su único interés es mantener ese
constructo criminal. No le importan las condiciones del pueblo de Palestina,
ni de Palestina como estado soberano. Al contrario, él aboga por la
conservación del proyecto zionista israelí a largo plazo, por vía de la
“solución de 2 estados”. No le preocupa el hecho de que esto destruirá los
derechos de vida y autonomía de los palestinos, para él es aceptable.

La autoridad para la autonomía palestina PA, un apéndice de Israel, es nada
más que una cuerda de egoístas corrompidos y comprados. Y como es típico,
sólo defienden sus privilegios personales, buscan la ventaja y la riqueza
individual. No les importa la mayoría de los palestinos.

Entremos un poco más profundo en los sistemas judiciales. Sabemos que la
riqueza individual siempre se basa en el robo al público. En otras palabras,
que los ricos siempre son criminales, son el centro organizado de ladrones.
Para ello se elaboraron toda una serie de constructos “legales”, como la
propiedad privada de recursos públicos, de bienes raíces, de medios de
producción, de conocimiento, del espectro radioeléctrico y muchos más. Es el
crimen organizado a base de procesos de decisión públicamente legitimados.
La población no tiene participación ni influencia en esto.

La construcción de un sistema tan irracional de por sí no es fácil, ya que
esa irracionalidad tiene que ser camuflada. Uno de los mecanismos
principales para tal fin es evitar la discusión sobre los propios
fundamentos de esos sistemas. En cambio es bienvenida cualquier palanganada
que ayuda mantener y estabilizar el velo.

Esto lo podemos ver muy bién con la destrucción del término “democracia”.
“demos”, el pueblo, “kratos”, el gobierno. El gobierno del pueblo, lo que
equivale al Poder Popular. “Cada persona un voto en cualquier asunto que la
afecta”. Esto es un principio claro y simple. Pero en lugar de esto nos
encontramos en todas partes con inventos como la “democracia parlamentaria”,
“democracia representativa” y cualquier mezcla de estas estupideces. En las
constituciones de las sociedades existen sólo dos polos. Uno es la
democracia, todo lo demás se expresa en las repúblicas representativas,
llevadas al extremo de que allí una sola persona representa a TODOS. El
detalle es, que esto nunca ha existido y nunca existirá, porque es un
constructo teórico.

Nuestro tema también abarca idioteces como los certificados académicos y
otros títulos. Sabemos que el dinero compra cualquiera de esos títulos. Y en
los casos donde por falta de dinero no es así, también sabemos, que sus
portadores muy raras veces poseen la sabiduría, la comprehensión y el
raciocinio que ameritan esos títulos. En Alemania, un estudio de la ola de
doctorados mostró que el 80% de estos títulos no vale ni el papel de los
certificados. Al ver la realidad concreta en las universidades, no sólo en
Venezuela, entonces entendemos mejor el por qué.

Aquí en Venezuela he escuchado muchas veces padres diciéndoles a sus hijos:
“Estudia, para que no tengas que trabajar”. Incluso mi hermana, una
directora de escuela cerca de la ciudad alemana de Munich, me dijo una vez:
“Si todo el mundo estudia, entonces no queda nadie que trabaja”. Las
universidades son nada más que instancias organizadas para la disolución de
las economías reales, tanto en las cabezas de los estudiantes como en la
realidad. Dos tercios de la población alemana son improductivos, también
podríamos decir parasitarios. Se establecen toda una serie de instancias
burocráticas monstruosas, infladas artificialmente, cuya característica
principal es, que su personal se dedica a todo menos a lo que en verdad
genera sus condiciones de vida. Para esto tienen sus esclavos, tanto en
Alemania como en sus alrededores.

Detrás de la reproducción organizada de una auto-conciencia egoísta con sus
respectivos patrones de conducta, hay intereses obvios. Se trata
exclusivamente del empeño de generar y conservar una vida agradable y lujosa
a costa del trabajo de los demás. Legitimar y garantizar esto es el único
objetivo de cualquier super-estructura como las teorías de Estado, las
religiones y otros constructos virtuales. Los Estados Unidos se financian
prácticamente sobre las deudas. Para esto necesitan la hegemonía del dólar.
Y para realizar esta hegemonía necesitan el poder militar. En mi último
artículo ya he presentado la siguiente cita, pero por su excelencia vale la
pena repetirla.

Barack Obama en un discurso ante los magnates del mundo financiero, el 27 de
marzo de 2009:

“Sólo mi gobierno separa a Ustedes de las horquillas de estiércol”.

El entender de nuestro entorno de vida real, empleando la razón, la lógica y
el juicio sano, nos permite crear las condiciones adecuadas para un buen
vivir para TODOS, sin privilegios. Para ello no necesitamos una moral
artificial o un constructo teológico. Basta con nuestra comprensión de las
necesidades. Así superamos el “narcisismo”, el egocentrismo, la
absolutización del “yo”. Así nos entendemos a nosotros mismos.

Saludos,

Willi Übelherr, 30.09.2012

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