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Nos convertiremos en muchos Hugo Chávez

10 de marzo de 2013 Deja un comentario Go to comments

Querid@s amig@s,

ya ha transcurrido suficiente tiempo para comprender y dejar entrar a nuestra consciencia el luto y dolor por la muerte de nuestro gran amigo Hugo Chávez, entenderla como parte de nuestras vidas. Nunca nos dejará a solas. Pero abriéndonos a nuestros propios sentimientos y pensamientos también nos permite transformarla en nuestras vidas de forma productiva. Esto nos quitará la parálisis, deja de ser una carga pesada que solamente se alivia mediante la supresión. Se convierte en algo constitutivo.

Cuando estamos de luto y vivimos nuestro dolor de manera consciente, entendemos de dónde viene, entendemos el por qué estamos tristes y lo qué causo nuestro dolor. Hugo Chávez se entregó al pueblo, a la gente, a los seres humanos, al bienestar de todos y para que todos tengan la posibilidad de desarrollarse, desarrollar su poder creativo. Hugo Chávez siempre sabía que la fuerza de una sociedad se basa en la fuerza de su gente, la presupone.

Hugo chávez amaba a la gente, mujeres y hombres, viejos y jóvenes, niños o adultos. Es su humanismo inquebrantable el que le dió lucidez y que evolucionó desde su propia vida. Chávez conoció la lucha en la vida, los esfuerzos de traer estabilidad a la familia y la vecindad a pesar de las condiciones difíciles. Entendió muy bien el cómo los constructos estadales represivos quieren arrebatarle sus posibilidades de desarrollo a las mayorías de la población. Conocía las condiciones de una estructura elitista expresadas en el pensar clasista de los ricos y las clases dominantes. Sabía que estas élites sólo vivían gracias a la esclavitud de los demás, vivían gracias a la construcción de privilegios, los cuales siempre implicaban la exclusión de las mayorías.

Sabía además que los sistemas de clase nunca provienen de nuestro carácter natural, por lo contrario, siempre son el resultado de constructos basados en la violencia, la represión y la selección excluyente.

Sabía que la gente es capaz de superar la dominación de clase, gracias a su comprensión de las condiciones existenciales de la misma. Que esto no es un acto de mera casualidad, sino resultado de una transformación y reflexión crítica permanente y paciente, a veces ni tan paciente y más bien radical. Son procesos recursivos que van creciendo de sí mismos. Una vez abiertas las puertas ya no se pueden cerrar. Son procesos revolucionarios que en ciertas situaciones también requieren acciones revolucionarias, situaciones donde nos bloquean y nos obstruyen nuestro camino. Es ahí donde actuamos de manera revolucionaria y destructiva, para quebrantar esos bloqueos y destruir las barreras.

Hugo Chávez también sabía que los venezolanos no somos los únicos que tenemos esos problemas. Que hay un proceso que se extiende a toda América Latina y que se trata de disolver la esclavitud, acabar con el saqueo del continente y sus recursos naturales y humanos, diseñar nuestro futuro en cooperación y ayuda mutua.

Sabía también que este proceso ocurre a nivel global, en todo el planeta. Con nuestras acciones como venezolanos y latinoamericanos formamos parte activa de la población mundial, que busca terminar con el robo, con el desalojo, con la apropiación privada de los bienes y recursos sociales y públicos. Que intenta anclar el derecho a la auto-determinación de los pueblos en sus espacios locales y acabar con la violencia disolviendo el aparato militar y sus infraestructuras en todo el planeta.

Todos nos convertimos en inumerables Chávez en la medida en que vamos abosbiendo sus ideas y objetivos como propios, nuestros. Chávez sigue viviendo en nosotros, se multiplica, se convierte en nosotros en una tormenta feroz que barre cualquier obstáculo. De la misma manera como Chávez surgió del pueblo venezolano, como fue apoyado en sus objetivos por el consenso colectivo, de la misma manera nosotros vamos adquiriendo fuerza colectiva.

No tenemos que temer nuestros errores. El ser humano activo siempre comete errores, como en un viejo dicho alemán: “Donde cepillamos caen virutas”. Sólo aquel que no hace nada, tampoco comete errores. El aprendizaje de nuestros errores, el reconocimiento y descubrimiento de sus origenes es lo que nos ayuda en avanzar hacia la lucidez e incrementar nuestro entender. Son procesos que corresponden a nuestro carácter y son parte de nuestro ser.

Nuestro gran amigo Hugo Chávez también estaba consciente de esto. Durante toda su vida se había dedicado al estudio, había profundizado su sabiduría y su compenetración, había examinado y cuestionado su pensar. En precisamente estos procesos se basa el desarrollo de las ciencias humanas. Son la lucidaz y la precisión del pensar. Estas nos protegen de tomar caminos equivocados y perdernos en las tinieblas constructivas.

Nuestra fuerza está en nuestra diversidad. Albert Einstein lo formuló así: “Cuando las ideas se divulgan, se convierten en realidad”. El desarrollo de nuestras ideas es nuestro potencial más importante. Son nuestras ideas y visiones las que nos unen, las que promueven lo colectivo, no importa que tomamos caminos diferentes, debido a nuestra diversidad geográfica regional, pero igual nos permiten acercarnos en nuestros objetivos. En cuanto a la elección del camino somos altamente tolerantes siempre y cuando tenemos la certeza que nuestros objetivos son los mismos.

Necesitamos la honestidad hacia nosotros mismos al igual que la libertad de aceptar nuestras propias fallas. Con el desarrollo del conocimiento también se desarrolla el conocimiento sobre nuestra ignorancia. Sólo al convertir nos en sabios sabemos lo que nos falta en saber. Del conocimiento surgen las preguntas. Siempre. Si investigamos a profundidad los asuntos de la organización social, surgen de inmediato las preguntas en torno a su carácter y esencia inherente. Estos también son procesos circulares, correspondiendo a nuestra propia esencia. Son de naturaleza evolutiva, constructiva, constitutiva.

No tenemos que tener miedo al futuro, es más, no tenemos que temer nada. El futuro está del lado de nosotros siempre y cuando aplicamos el principio de la igualdad de todos los seres humanos, al igual como lo hizo Hugo Chávez, siempre y cuando nos entregamos a la cooperación como parte fundamental de nuestra esencia natural. Siempre y cuando nos entendemos como parte de un gran todo. Siempre y cuando nos importa el ser humano.

Nos convertiremos en muchos Hugo Chávez. Chávez vivirá en nosotros. Siempre.

Willi Übelherr, 10.03.2013
wube@gmx.net
Merida/Venezuela

REDES Comunales Merida
http://www.redescomunalesmerida.wordpress.com
redescomunalesmerida@gmail.com

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Categorías:Colectividad
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